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martes, 5 de febrero de 2013

Cuando roza la alegría...


Cuando roza la alegría
con las alas suavemente
no desperdicies minutos
agárrala fuertemente
y aprisiónala en tu vida.
Cuando roza la alegría
con las alas suavemente
no desperdicies minutos
agárrala fuertemente
y aprisiónala en tu vida.


¡Ummm!


¡Ummm!
.
Aún flotaba en un sueño ya deshabitado,
cuando ella apareció espléndida.
Su cuerpo terso, sensual,
cónico, sinuoso,
me halagaba…
y agasajaba
con aromas
dulces.
¡Ummm!
.
Ansioso de sabores que estremecen,
sin prolegómenos, sin tocar casi,
-sólo una mirada tangencial-
voraz, glotón, goloso,
de un bocado,
¡y qué bocado!
¡oh, sí, sí!.
(me) la comí.
.
¡Ummm!

 24 de enero a la(s) 23:04
¡Ummm! 
.
Aún flotaba en un sueño ya deshabitado,
cuando  ella apareció espléndida. 
Su cuerpo  terso,  sensual,
cónico, sinuoso,
me  halagaba…
y  agasajaba
con aromas
dulces.
¡Ummm!
.
Ansioso de sabores que estremecen,           
sin prolegómenos, sin tocar casi,    
-sólo una mirada tangencial-           
voraz,  glotón, goloso,          
de  un  bocado,            
¡y qué bocado!
¡oh, sí, sí!.
(me)    la comí.
.
¡Ummm!
 

Nota: Aquí debía ir una foto de una esbelta pera.
Pero no consigo hacerlo y desisto. Imagínensela.

viernes, 25 de enero de 2013

Si te pierdes en la noche...


Si te pierdes en la noche
seré vela en tus tinieblas,
si te caes en el pozo del desánimo,
súbete a mis alas..te llevaré a volar,
si tus ojos llueven te guiñaré el sol,
si tu rosa se marchita
la abonaré dia a dia..
se que no es mucho..todo eso .y mas te daría.

A.G.J
Si te pierdes en la noche
seré vela en tus tinieblas,
si te caes en el pozo del desánimo,
súbete a mis alas..te llevaré a volar,
si tus ojos llueven te guiñaré el sol,
si tu rosa se marchita
la abonaré dia a dia..
se que no es mucho..todo eso .y mas te daría.

A.G.J

  • José Manuel Galante Álvarez ¿Qué hacías por la noche sola,
    sola y a oscuras y sin luna?
    Y si te caías al pozo y ya sin ánimo,
    ¿quién, entonces, te auparía?,
    ¿quién el candil te encendería?

    ¿Quién, dime, quién lo haría?
    (Esta podría ser la voz, en regañina, de uno de los ángeles de la guarda, el más gruñón de todos, de la persona a la que se dirige el poema. La respuesta debiera dársela el hada alada y protectora de los ocho prim(e)orosos versos, en un bis).

Guadalupes...


Guadalupes

Estoy tomando el café de la mañana
cuando veo una joven puro perfil tuyo.
-¿Será tu hija Guadalupe?- me pregunto.

La miro, la miro... y, cada vez más,
me parece que sí, que debe ser ella.
Morena, la silueta tuya tan conocida muy definida,
el pelo recogido en coleta, al modo antiguo,
como la cola de un caballo enjaezado.
Amplios zarcillos azul turquesa
y forma de hojas lanceoladas
que se bambolean a cada movimiento de su rostro vivaracho.
Camisa roja de manga corta y falda aún más.
Fuma un cigarrillo tras tomarse un trozo de pastel
y un gran vaso de cristal repleto de café.

-¿Será tu hija Guadalupe? -me pregunto.
Suena un teléfono portátil en su bolso.
Tras ardua labor, de entre sus cosas, lo rescata
y con un gracioso giro se lo acerca al oído:
-¡Hola, mamá! ¿Cómo te va por Alicante?

¡No puede ser tu hija, Guadalupe! Pues, en este instante,
te veo entrar, radiante, por la puerta del Café Iruña!
jMGa
17 de enero a la(s) 0:15